Desde hace 37 años, el día 22 de abril se celebra el ignorado y poco vistoso Día de la Tierra. Nunca estamos bien enterados de qué va todo esto, y tendemos a pensar que es otra ocasión para que los pesados de los medio ambientalistas nos fustiguen con sus preocupaciones...
Recientemente, el gobierno canadiense de Stephen Harper le ha dado la espalda al protocolo de Kyoto. Por su lado, la nación estado-unidense tardó en reconocer el fenómeno. Al presidente George W. Bush no le ha quedado otra alternativa después de ver la publicación del documental de Al Gore. Lastimosamente, el negar esa realidad ha sido asociada a la derecha religiosa, particularmente a los evangélicos.
¿Será que ese pensamiento es general o simplemente es un capital político de algunos que venden su fe por un puesto de diputado o de líder de un país?
El Protocolo de Kyoto sobre el cambio climático es un instrumento internacional que tiene por objeto reducir las emisiones de seis gases provocadores del calentamiento global (dióxido de carbono (CO2), metano (CH4) y óxido nitroso (N2O), además de tres gases industriales fluorados: hidrofluorocarbonos (HFC), perfluoro- carbonos (PFC) y hexafluoruro de azufre (SF6), en un porcentaje aproximado de un 5%, dentro del periodo que va desde el año 2008 al 2012, en comparación a las emisiones al año 1990. Por ejemplo, si la contaminación de estos gases en el año 1990 alcanzaba el 100%, al término del año 2012 deberá ser del 95%. Es preciso señalar que esto no significa que cada país deba reducir sus emisiones de gases regulados en un 5%, sino que este es un porcentaje a nivel global y, por el contrario, cada país obligado por Kioto tiene sus propios porcentajes de emisión que debe disminuir.
¿Que es lo que produce esos gaces tan nocivos para nuestro planeta?
¿Que podemos hacer para contrarestar este fenómeno?
Para meditar les invito a que reflexionen sobre dos pasaje bíblicos:
El futuro de nuestro hijos, de nuestro planeta depende de nosotros. Preocupemonos por las almas que no tienen salvación, sin dejar de lado nuestra responsabilidad con la creación de Dios.
¿Seremos fieles administradores de nuestra tierra?
Recientemente, el gobierno canadiense de Stephen Harper le ha dado la espalda al protocolo de Kyoto. Por su lado, la nación estado-unidense tardó en reconocer el fenómeno. Al presidente George W. Bush no le ha quedado otra alternativa después de ver la publicación del documental de Al Gore. Lastimosamente, el negar esa realidad ha sido asociada a la derecha religiosa, particularmente a los evangélicos.
¿Será que ese pensamiento es general o simplemente es un capital político de algunos que venden su fe por un puesto de diputado o de líder de un país?
El Protocolo de Kyoto sobre el cambio climático es un instrumento internacional que tiene por objeto reducir las emisiones de seis gases provocadores del calentamiento global (dióxido de carbono (CO2), metano (CH4) y óxido nitroso (N2O), además de tres gases industriales fluorados: hidrofluorocarbonos (HFC), perfluoro- carbonos (PFC) y hexafluoruro de azufre (SF6), en un porcentaje aproximado de un 5%, dentro del periodo que va desde el año 2008 al 2012, en comparación a las emisiones al año 1990. Por ejemplo, si la contaminación de estos gases en el año 1990 alcanzaba el 100%, al término del año 2012 deberá ser del 95%. Es preciso señalar que esto no significa que cada país deba reducir sus emisiones de gases regulados en un 5%, sino que este es un porcentaje a nivel global y, por el contrario, cada país obligado por Kioto tiene sus propios porcentajes de emisión que debe disminuir.¿Que es lo que produce esos gaces tan nocivos para nuestro planeta?
El ser humano es hoy uno de los agentes climáticos de importancia, incorporándose a la lista hace relativamente poco tiempo. Su influencia comenzó con la deforestación de bosques para convertirlos en tierras de cultivo y pastoreo, pero en la actualidad su influencia es mucho mayor al producir la emisión abundante de gases que producen un efecto invernadero: CO2 en fábricas y medios de transporte y metano en granjas de ganadería intensiva y arrozales. Actualmente tanto las emisiones de gases como la deforestación se han incrementado hasta tal nivel que parece difícil que se reduzcan a corto y medio plazo, por las implicaciones técnicas y económicas de las actividades involucradas.
¿Que podemos hacer para contrarestar este fenómeno?
- Cambiar las bombillas tradicionales por las compactas fluorescentes (CFL). Las CFL, consumen 60% menos electricidad que una bombilla tradicional, con lo que este simple cambio reducirá la emisión de 140 kilos de dióxido de carbono al año.
- Poner el termostato con dos grados menos en invierno y dos grados más en verano. Ajustando la calefacción y el aire acondicionado se podrían ahorrar unos 900 kilos de dióxido de carbono al año.
- Usar menos agua caliente. Se puede usar menos agua caliente instalando una ducha-telefono de baja presion y lavando la ropa con agua fría o tibia.
- Utilizar un colgador en vez de la secadora de ropa. Si se seca la ropa al aire libre la mitad del año, se reduce en 320 kilos la emisión de dióxido de carbono al año.
- Comprar productos de papel reciclado. La fabricación de papel reciclado consume entre 70% y 90% menos energía y evita que continúe la deforestación mundial.
- Comprar alimentos frescos. Producir comida congelada consume 10 veces más energía.
- Evitar comprar productos envasados. Si se reduce en un 10% la basura personal se puede ahorrar 540 kilos de dióxido de carbono al año.
- Reciclar, se pueden ahorrar hasta 1000 kilos de residuos en un año reciclando la mitad de los residuos de una familia.
- Elegir un vehículo de menor consumo. Un vehículo nuevo puede ahorrar 1.360 kilos de dióxido de carbono al año si este rinde dos kilómetros más por litro de combustible (lo mejor sería comprar un vehículo híbrido o con biocombustible)
- Usar menos el vehículo. Caminar, ir en bicicleta, compartir el vehículo y usar el transporte público. Reducir el uso del vehículo propio en 15 kilómetros semanales evita emitir 230 kilos de dióxido de carbono al año.
- Revisar frecuentemente los neumáticos. Una presión correcta de los neumáticos mejora la tasa de consumo de combustible en hasta un 3%. Cada litro de gasolina ahorrado evita la emisión de tres kilos de dióxido de carbono.
- Plantar árboles. Una hectárea de árboles, elimina a lo largo de un año, la misma cantidad de dióxido de carbono que producen cuatro familias en ese mismo tiempo. Un solo árbol elimina una tonelada de dióxido de carbono a lo largo de su vida.
Para meditar les invito a que reflexionen sobre dos pasaje bíblicos:
Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.- Genesis 1:26Y dijo el Señor: ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente al cual su señor pondrá sobre su casa, para que a tiempo les dé su ración? Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así.- Lucas 12:42-43
El futuro de nuestro hijos, de nuestro planeta depende de nosotros. Preocupemonos por las almas que no tienen salvación, sin dejar de lado nuestra responsabilidad con la creación de Dios.
¿Seremos fieles administradores de nuestra tierra?
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