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Derechos y libertades

| 30 de abril de 2007
Para la humanidad, el siglo 18 fue el inicio de la modernidad. El siglos de la luces, como ha sido llamado, fue el propulsor para todas las ideas modernas y escuelas de pensamiento. Fue en siglo 18 que se vivieron las grandes revoluciones francesa y estado-unidense.

El lema de la revolución francesa fue libertad, igualdad y fraternidad; y l
as sociedades modernas se han construido bajo ese lema idealista. Los países latino-americanos fueron influenciados igualmente por esa filosofía y en los años 1800, nuestros pueblos accedieron a la independencia.

Ahora bien, nuestros pueblos accedieron a la intendencia, pero ¿será que accedieron a la libertad? Siendo sinceros, viendo la evolución de nuestras sociedades, tal no ha sido el caso. Tanto las opciones de la oligarquía y de los terratenientes tradicional, tanto las opciones comunistas y socialistas, no han dado el resultado esperado. En ambos casos, los ricos son mas ricos y los pobres mas pobres. Cada quien velando por sus intereses y nadie velando por el bien común.

Lastimosamente, esa idiosincrasia se ha transferido al pueblo de Dios. ¿No nos dice la Biblia que al que al hijo libertaré seria realmente libre? ¿El evangelio no es un llamado a vivir una vida de comunión, como lo fue en el tiempo de la iglesia primitiva? ¿Jesús no nos ha enseñado que el que quiere ser el mayor en el reino debe aprender a ser el menor? Aprender a servir y no ha ser servidos.

Sin embargo, vemos “ministros” que se comportan tal un Franco, un Hugo Chavez o un Fidel Castro, viendo en los feligreses súbditos incondicionales y las finanzas de las iglesias como sus propios bienes. Por otra parte, vemos miembros de iglesia que viven en constante guerrilla y con el síndrome de persecución. La desunión, la desigualdad y el libertinaje han tomado el control de la Iglesia moderna.

¿Hasta donde llega nuestra libertad? ¿No será que todo derecho conlleva una obligación?

Es tiempo que reflexionemos y tomemos acción. El pueblo de Dios necesita siervos que vean por el bien colectivo y no por sus propios intereses. Que seamos a la imagen de Cristo que no escatimó ser igual a Dios como cosa a que aferrase, sino que se despojó de su gloria, tomando forma de siervo, y se humilló hasta la muerte, una muerte de cruz.

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¿El recalentamiento global es real?

| 24 de abril de 2007
Desde hace 37 años, el día 22 de abril se celebra el ignorado y poco vistoso Día de la Tierra. Nunca estamos bien enterados de qué va todo esto, y tendemos a pensar que es otra ocasión para que los pesados de los medio ambientalistas nos fustiguen con sus preocupaciones...

Recientemente, el gobierno canadiense de Stephen Harper le ha dado la espalda al protocolo de Kyoto. Por su lado, la nación estado-unidense tardó en reconocer el fenómeno. Al presidente George W. Bush no le ha quedado otra alternativa después de ver la publicación del documental de Al Gore. Lastimosamente, el negar esa realidad ha sido asociada a la derecha religiosa, particularmente a los evangélicos.

¿Será que ese pensamiento es general o simplemente es un capital político de algunos que venden su fe por un puesto de diputado o de líder de un país?

El Protocolo de Kyoto sobre el cambio climático es un instrumento internacional que tiene por objeto reducir las emisiones de seis gases provocadores del calentamiento global (dióxido de carbono (CO2), metano (CH4) y óxido nitroso (N2O), además de tres gases industriales fluorados: hidrofluorocarbonos (HFC), perfluoro- carbonos (PFC) y hexafluoruro de azufre (SF6), en un porcentaje aproximado de un 5%, dentro del periodo que va desde el año 2008 al 2012, en comparación a las emisiones al año 1990. Por ejemplo, si la contaminación de estos gases en el año 1990 alcanzaba el 100%, al término del año 2012 deberá ser del 95%. Es preciso señalar que esto no significa que cada país deba reducir sus emisiones de gases regulados en un 5%, sino que este es un porcentaje a nivel global y, por el contrario, cada país obligado por Kioto tiene sus propios porcentajes de emisión que debe disminuir.

¿Que es lo que produce esos gaces tan nocivos para nuestro planeta?

El ser humano es hoy uno de los agentes climáticos de importancia, incorporándose a la lista hace relativamente poco tiempo. Su influencia comenzó con la deforestación de bosques para convertirlos en tierras de cultivo y pastoreo, pero en la actualidad su influencia es mucho mayor al producir la emisión abundante de gases que producen un efecto invernadero: CO2 en fábricas y medios de transporte y metano en granjas de ganadería intensiva y arrozales. Actualmente tanto las emisiones de gases como la deforestación se han incrementado hasta tal nivel que parece difícil que se reduzcan a corto y medio plazo, por las implicaciones técnicas y económicas de las actividades involucradas.


¿Que podemos hacer para contrarestar este fenómeno?
  • Cambiar las bombillas tradicionales por las compactas fluorescentes (CFL). Las CFL, consumen 60% menos electricidad que una bombilla tradicional, con lo que este simple cambio reducirá la emisión de 140 kilos de dióxido de carbono al año.
  • Poner el termostato con dos grados menos en invierno y dos grados más en verano. Ajustando la calefacción y el aire acondicionado se podrían ahorrar unos 900 kilos de dióxido de carbono al año.
  • Usar menos agua caliente. Se puede usar menos agua caliente instalando una ducha-telefono de baja presion y lavando la ropa con agua fría o tibia.
  • Utilizar un colgador en vez de la secadora de ropa. Si se seca la ropa al aire libre la mitad del año, se reduce en 320 kilos la emisión de dióxido de carbono al año.
  • Comprar productos de papel reciclado. La fabricación de papel reciclado consume entre 70% y 90% menos energía y evita que continúe la deforestación mundial.
  • Comprar alimentos frescos. Producir comida congelada consume 10 veces más energía.
  • Evitar comprar productos envasados. Si se reduce en un 10% la basura personal se puede ahorrar 540 kilos de dióxido de carbono al año.
  • Reciclar, se pueden ahorrar hasta 1000 kilos de residuos en un año reciclando la mitad de los residuos de una familia.
  • Elegir un vehículo de menor consumo. Un vehículo nuevo puede ahorrar 1.360 kilos de dióxido de carbono al año si este rinde dos kilómetros más por litro de combustible (lo mejor sería comprar un vehículo híbrido o con biocombustible)
  • Usar menos el vehículo. Caminar, ir en bicicleta, compartir el vehículo y usar el transporte público. Reducir el uso del vehículo propio en 15 kilómetros semanales evita emitir 230 kilos de dióxido de carbono al año.
  • Revisar frecuentemente los neumáticos. Una presión correcta de los neumáticos mejora la tasa de consumo de combustible en hasta un 3%. Cada litro de gasolina ahorrado evita la emisión de tres kilos de dióxido de carbono.
  • Plantar árboles. Una hectárea de árboles, elimina a lo largo de un año, la misma cantidad de dióxido de carbono que producen cuatro familias en ese mismo tiempo. Un solo árbol elimina una tonelada de dióxido de carbono a lo largo de su vida.
Ahora bien, frente a toda esta información, ¿como el pueblo cristiano debe involucrarse? ¿Será que somos llamados a salvar las almas y a descuidar nuestro planeta? ¿Será que George Bush, Stephen Harper y todos los políticos de la derecha conservadora hablan en nombre de todos los Cristianos?

Para meditar les invito a que reflexionen sobre dos pasaje bíblicos:
Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.
- Genesis 1:26

Y dijo el Señor: ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente al cual su señor pondrá sobre su casa, para que a tiempo les dé su ración? Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así.
- Lucas 12:42-43


El futuro de nuestro hijos, de nuestro planeta depende de nosotros. Preocupemonos por las almas que no tienen salvación, sin dejar de lado nuestra responsabilidad con la creación de Dios.

¿Seremos fieles administradores de nuestra tierra?

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Virginia Tech: un llamado a la conciencia

| 17 de abril de 2007

El pasado 13 de septiembre, el colegio Dawson, en el centro de Montreal, fue el escenario de una gran balasera en la que murió la joven Anastasia de Sousa. El 6 de diciembre de 1989, fueron 14 jovenes estudiantes que fueron asesinadas por Marc Lépine, un joven que odiaba las mujeres.

En la historia mas reciente de los Estados-unidos se puede igualmente recordar la Matanza de Columbine y la de la escuela de la comunidad Amish.

Ayer por la mañana, fue en la Universidad de Virginia Tech, Blacksburg, Virginia, que hubo un masacre de 32 personas, en las cuales una maestra quebequense, Jocelyne Couture-Nowak, igualmente falleció. Una tragedia sin igual. Este triste evento se ha convertido en la peor matanza de ese tipo en la historia de Estados Unidos.

I think that there's something in the American psyche, it's almost this kind of right or privilege, this sense of entitlement, to resolve our conflicts with violence. There's an arrogance to that concept if you think about it. To actually have to sit down and talk, to listen, to compromise, that's hard work. To go for the gun, that's the cowardly act.
- Michael Moore

¿Que le sucede al mundo? ¿Cuales son las causas que llevan a estas personas a cometer actos tan despreciables y dolorosos?

"Falta establecer las motivaciones del atacante y cómo pudo armarse. Sin embargo, sabemos qué tan fácil es en este país que un individuo obtenga armas potentes", dijo Paul Helmke, presidente de la "Campaña Brady para la prevención de la violencia con armas de fuego", un grupo activista independiente.

Obviamente este evento desató reacciones de indignación y relanzó el polémico debate sobre el control de armas y la seguridad de los establecimientos escolares en Estados Unidos y en Canadá. Igualmente, es el momento en que el pueblo de Dios reflexione sobre su papel en la sociedad moderna en la que Dios a sido sacado de las escuelas, de los hogares y hasta de muchas iglesias.

Este es tu lugar de opinión... ¿Cual es la responsabilidad del estado, de las familias y de la Iglesia?